En Sinplástico llevamos varios años viviendo con muy poco plástico. Y este gran cambio en nuestra vida trajo consigo más bienestar, salud y ecología.

Hoy os queremos presentar los tres primeros pasos que dimos para empezar un cambio hacia una vida libre de plástico.

Paso 1: Identificar nuestro consumo de plástico

El primer paso debe ser el de la evaluación. La idea es identificar cuánto y qué tipo de plástico consumimos. Esta etapa puede durar varios días, incluso varias semanas. Desgraciadamente, hay más plástico del que imaginamos en nuestras vidas. Nosotras valoramos no sólo la cantidad de plástico que usábamos y tirábamos dentro de casa, sino también la que generabamos fuera. Suele ser ahí dónde consumimos y desechamos la mayoría del plástico que utilizamos.

Pero quizás lo más importante fue fijarnos en la variedad. ¿Qué tipo de plástico utilizábamos? Y sobretodo, ¿para qué lo utilizábamos? Sólo desde este análisis sincero podremos buscar y encontrar alternativas.

Paso 2: Mantener la calma y elaborar un plan

Una vez identificado el consumo que haces del plástico, tanto en cantidad como en tipo de residuos y objetos, no debe invadirte la sensación de culpabilidad, ni el ataque de pánico que está a punto de llegar. Nosotras tuvimos, durante un instante, la sensación de estar frente a un reto, frente a una montaña (de plástico) demasiado alta como para poder superarla.

Toma este reto paso a paso. A partir de la evaluación anterior construye un plan que te ayudará a decir adiós a una gran parte del plástico que consumes. En nuestro caso, empezamos el proceso reduciendo los residuos por etapas: primero las bolsas de la compra, seguimos con la botellas, luego los envases para conservar alimentos, a continuación las bolsas para pesar la fruta y verdura, etc.

Paso 3: Ir sustituyendo los objetos de plástico poco a poco

Evita tirar todos los objetos de plástico que tienes en casa de golpe. No es cuestión de generar más residuos. La prioridad debe ser identificar cuáles son los objetos que debes sustituir por temas de salud, como por ejemplo los tupers, los biberones o los objetos con los que cocinas. Más tarde, puedes ir sustituyendo el resto de objetos de plástico que tienes en casa a medida que se vayan rompiendo o estropeando, como por ejemplo los cepillos de dientes o de pelo.

Lo importante de este cambio es entender que no es un proceso de un día, que necesitas tiempo para la reflexión pero, siguiendo estos tres prácticos consejos, os garantizamos resultados eficaces y duraderos, además de toda la satisfacción que estos conllevan.

Ánimo, y no dudéis en preguntarnos si necesitáis más consejos o ideas. ¡Estamos para ayudaros!