Cepillarse los dientes es un acto cotidiano que tiene más impacto en el medio ambiente de lo que parece.

Entre los micro-plásticos que contienen numerosos dentífricos, el nylon y el teflón de los hilos y sedas dentales, los diferentes botes y envases de todos ellos, y los 5 kilos de cepillos de dientes que tiramos a lo largo de nuestra vida, tener aliento fresco y los dientes blancos deja una gran huella medioambiental.

Además, muchos de estos productos de higiene bucal llevan sustancias químicas nocivas para la salud. Por ello, es importante elegir productos naturales y ecológicos, mucho más saludables para ti y para el planeta.

La buena noticia es que es muy fácil reducir el plástico que consumimos a la hora de cuidar nuestra boca. Aquí te dejamos 4 consejos muy eficaces:

  1. Cambia tu cepillo de dientes por uno biodegradable. Existen cepillos de dientes 100% biodegradables que te permitirán compostarlos cuando los cambies. Esto cepillos no son aptos para veganos ya que la única opción, hoy en día, de cerdas biodegradables son las que provienen de animales. También existen cepillos de dientes de bambú cuyo mango es 100% biodegradable pero que llevan cerdas de nylon4 (a pesar de lo que se anuncian en muchas tiendas, desafortunadamente no existen, a día de hoy, cepillos con cerdas 100% de bambú). La única opción 100% vegana y libre de plástico son las raíces y ramas del árbol de Arak (Salvadora Persica) que usadas como cepillos tienen el nombre de Miswak o Siwak.
  2. Usa hilo dental de seda natural. El nylon y el teflón de los hilos y sedas dentales clásicas representan una contaminación muy importante para lo océanos.
  3. Pásate a la pasta dental 100% sin plástico. Existen muchas recetas para hacer pasta dental casera (te dejamos la nuestra a continuación). Y si no te apetece hacerla tú, puedes encontrar pasta dental sólida sin tubo y 100% natural. Hay marcas que venden la pasta a granel para recargar el envase.
  4. Evita los enjuagues industriales. Existen muchas recetas caseras y naturales para mantener la boca fresca y combatir las bacterias. Por ejemplo, mezclando agua con un poco de bicarbonato de sodio (3 cucharillas por taza de agua) y tres gotas de aceite esencial de menta.

Con estos 4 consejos podéis eliminar todo el plástico a la hora de cepillaros los dientes. ¡Adelante!

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Nuestra receta de pasta dental casera:

Ingredientes:

  • Arcilla blanca, que sea para uso interno, también conocida como caolín o kaolín. Es desinfectante, revitalizante, remineralizante, calmante, y contiene oligoelementos que intervienen en la formación y conservación de los dientes. Impide la proliferación bacteriana y microbiana y refuerza las defensas del organismo. También resulta excelente como enjuague bucal.
  • Salvia, que tiene propiedades antisépticas, antiinflamatorias de encías, úlceras y llagas bucales, así como faringitis.
  • Tomillo, que también tiene propiedades antisépticas. Se emplea para la halitosis, inflamaciones de la boca, aftas (pequeñas úlceras o llagas), cuidado de los dientes y encías, o lavado de heridas.
  • Aceite esencial de menta, que calma los dolores dentales y tiene un efecto refrescante, además de contrarrestar el mal aliento.
  • Sal marina, que incrementa la acción de la arcilla y es usada como medicina natural ante inflamaciones bucales y de garganta.
  • Bicarbonato de Sodio, que es empleado en el tratamiento de Periodontitis (que ocurre cuando la inflamación o la infección de las encías (gingivitis) se deja que avance sin tratamiento), el Sarro, o Aftas.

 

Preparación:

  • Hacer un infusión con la salvia y el tomillo, (un vaso de agua hirviendo con una cuchara pequeña de salvia y tomillo durante 4 minutos). Dejar reposar hasta que el agua esté tibia.
  • Filtrar la infusión usando un colador metálico o de gasa.
  • En un bol, añadir dos cucharadas de infusión, 2 gotas de esencia de menta, una pizca de sal marina y una de bicarbonato de sodio.
  • A continuación, añadimos, poco a poco, 3 cucharadas de arcilla blanca mientras removemos, con una espátula pequeña, hasta lograr una textura uniforme. Se puede añadir más arcilla o unas gotas de infusión para conseguir la textura deseada.
  • Introducir en un recipiente adecuado (un frasco de vidrio pequeño por ejemplo) y conservar en un lugar fresco.
  • Usar la pasta como un dentífrico normal, humedeciendo levemente el cepillo de dientes.

 

Trucos a tener en cuenta:

  • Dura tiempo siempre que lo guardemos en la nevera pero lo podemos llevar de viaje sin problemas.
  • El bicarbonato de sodio es abrasivo y puede lesionar el esmalte dental si se abusa de él. Por ello, se recomienda echar poca cantidad o hacer una pasta alternativa sin él, intercambiando su uso.
  • La salvia y el tomillo se puede sustituir por lavanda o calendula (cada una aporta diferentes propiedades).
  • El aceite esencial de menta se puede sustituir por el de hierbabuena, naranja, canela, clavo o eucalipto. Y echar más cantidad (sin abusar) si queremos un aliento extra fresco.
  • Se pueden añadir unas hojas de Stevia si queremos endulzar la mezcla.