Apostar por la sostenibilidad del planeta empieza en casa y una manera sencilla de hacerlo es adoptando el uso de bolsas de algodón, cambio que traerá consigo muchos beneficios para el medio ambiente y las personas. Si bien es cierto que la confección de bolsas de algodón también tiene un impacto ambiental, al ser reutilizables y fabricadas con un material sostenible, se convierten en una alternativa mucho más ecológica que las bolsas plásticas tradicionales.

  • Algunas razones que hacen atractivas a las bolsas de algodón sobre las plásticas es que son mucho más duraderas, bonitas y prácticas ya que puedes destinarlas a diferentes usos, y además son más resistentes. Pero es el medio ambiente la razón principal para dejar en el pasado las bolsas plásticas.
  • Las bolsas de algodón permiten ahorrar agua, energía y petróleo, y  reducir así la contaminación del aire. Ayudan también a tener océanos más limpios y a salvar a muchos animales terrestres y marinos que mueren por culpa de las bolsas de plástico.
  • Son fáciles de conseguir y las podemos elegir de algodón tradicional o de algodón orgánico. En Sinplástico estamos pasando todas nuestras bolsas de algodón al algodón orgánico para que sean aun más sostenibles. El algodón orgánico se produce sin utilizar pesticidas y es por lo tanto mucho más respetuoso para el medio ambiente. Su peso es similar al de cualquier bolsa plástica, sin embargo, las bolsas de algodón ofrecen mayores ventajas al ser más resistentes, reutilizables y biodegradables.
  • Las bolsas plásticas, en cambio, se pueden ubicar en el polo opuesto. Están hechas de recursos no renovables y contribuyen al cambio climático, ya que la mayoría están fabricadas con polímeros derivados del petróleo, cuya extracción y producción afecta considerablemente al medio ambiente.
  • Además, el uso de bolsas de tela es más económico, ya que evitamos  el constante goteo de pagar por cada bolsa de plástico y ahorramos al re-usarlas decenas de veces.
  • Por último, las bolsas de plástico no se descomponen en la naturaleza, y son muy contaminantes debido a sus aditivos. Reciclarlas tampoco es una opción viable, ya que el proceso para hacerlo supera el valor de las mismas. Incluso, la mayoría de las plantas de reciclaje no tienen la capacidad para procesarlas y simplemente no las aceptan.