Hace unas semanas reflexionábamos sobre por qué prohibir las bolsas de plástico y los pasos que se estaban dando en diferentes países y ciudades del mundo para acabar con su uso.

Como ya os hemos comentado, queremos que éste sea un blog positivo donde, entre todas, demos pasitos para erredicar nuestra dependencia del plástico de usar y tirar.

¿Qué podemos hacer para reducir nuestro uso de bolsas de plástico en el día a día?

Os proponemos este decálogo de acciones para conseguirlo:

  1. Repensar:Para todo cambio lo primero es pararse a pensar. Promovemos el consumo responsable frente a la compra impulsiva. Pensar cuándo vamos de compras y qué compras haremos nos ayudará a prever qué bolsas vamos a necesitar. Y para las compras inesperadas siempre podemos llevar una bolsa de tela encima.

  2. Respetar: Nosotras somos parte del medio ambiente. No nos podemos desligar de la naturaleza. Respetar nuestro medio es respetarnos a nosotras mismas. Cuidarlo es invertir en nuestra salud. Las bolsas de plástico, por cotidianas, nos parecen insignificantes. No las tires al suelo. Usa las papeleras, los contenedores de reciclaje o los puntos limpios de recogida selectiva.

  3. Reducir: El paso más importante en nuestra lucha contra la basura es no generarla. Debemos aprender a consumir lo necesario y a adquirir objetos que no vengan con la carga añadida del sobre-embalaje. Compra a granel tus frutas, legumbres y verduras y pésalas en tus propias bolsas de tela, o conserva tu pan en bolsas de algodón.

  4. Rechazar: Tenemos que aprender a decir… “gracias pero no”. La gente que nos atiende en los comercios intenta agradarnos envolviendo y embolsando los artículos que adquirimos. Ofréceles tus bolsas de tela y rechaza amablemente las bolsas de plástico que te ofrecen.

  5. Reusar y reutilizar: Cambiemos el chip y dejemos atrás las bolsas de un sólo uso. Algodón, cáñamo, yute, esparto… hay muchos materiales naturales que puedes usar en tus bolsas. No se rompen, ni se deshacen, ni se desgastan tan fácilmente. Se pueden usar y reusar.

  6. Reparar. Recuperar. Restaurar: Alguien da más. Tres erres para decirte que lo que se rompe se puede arreglar. Colas, aguja e hilo, una tuerca aquí, o un cable allá… y todo vuelve a funcionar. Las bolsas de tela tienen mucha vida y las puedes redecorar con parches y pegatinas.

  7. Rebuscar y Reencontrar: Dale una segunda oportunidad a las cosas. Y si eres de las que guardan porque tienes un gran desván, revísalo de vez en cuando. Lo que guardaste ayer seguro que está de nuevo en boga mañana: el capazo de la abuela, el saco de arpillera que trajíste del pueblo, la bolsa de zapatos de aquel hotel…

  8. Reciclar: Y cuando realmente llegue el final de tu bolsa, no te deshagas de ella como si no te importara. Si has seguido nuestros consejos, esa bolsa es ya parte de la familia. Llévala al punto limpio o al contenedor para textil.

  9. Responsabilizar: Si realmente crees en lo que haces, no te costará nada comentarlo entre tus amigas. Hazles partícipes de tus avances, de tu cambio de vida y de hábitos. Anímales a que ellas también se sumen a mejorar su calidad de vida.

Una bolsa no es nada si no transporta cosas. Una bolsa sugiere formas, insinúa objetos, nos cuenta una historia. Una bolsa puede mostrarse desnuda, o con una frase que te incita a pensar, a actuar. Te invitamos a Rellenar tu bolsa con objetos útiles y de calidad, con alimentos sanos, con productos ecológicos y de comercio justo.