“¿Qué tal estaba el PET del desayuno?”, “Yo añadiría a esta receta una pizquita de polietileno”, “En ese restaurante se come un porexpán que te mueres”.

¿Te imaginas cómo sería tu vida si comieras plástico?

No suena muy apetitoso, ¿verdad? Pues aunque no nos guste decírtelo la realidad es que ya lo estás haciendo.

Este es todo el plástico que comes

Según un estudio publicado en la revista Environmental Science and Technology, cada persona consume entre 39.000 y 52.000 partículas de plástico anualmente dependiendo de su edad y sexo.

Pero el propio estudio calcula que, debido a la falta de datos, estas cifras son subestimaciones. Es decir, en realidad cada persona come aún más plástico.

Los efectos de este consumo todavía no están claros. Como te contábamos en este post sobre el impacto del plástico en la infancia, este material es muy nuevo y sus consecuencias en la salud a largo plazo no han sido determinadas.

Pero si los datos ya nos están diciendo que comemos plástico y que este material contiene tóxicos disruptores endocrinos que alteran nuestro sistema hormonal, algo habrá que hacer para intentar evitar su ingesta lo máximo posible, ¿no crees?

Esa es la razón por la que en Sinplástico hemos decidido ayudarte con ello y contarte qué alimentos contienen plástico y qué alternativas existen para reducir su consumo:

La sal marina, el azúcar y la miel: fuentes de plástico

Según el estudio “Human Consumption of Microplastics”, varios de los alimentos que contienen más microplásticos son la sal marina, el azúcar y la miel.

¿La alternativa? Simple. Reducir su consumo.

Para evitar la sal, prueba a sustituirla por especias en tus recetas y evita las salsas preparadas. Ya verás como poco a poco te acostumbras. Otra opción es utilizar sales de manantiales, que no están en contacto con el plástico que acaba en el mar, como las del Valle de Añana, en Vitoria.

En cuanto al azúcar y la miel, opta por edulcorantes naturales libres de microplásticos. Es decir, fruta.

El plátano o la compota de manzana casera son unos aliados de primera clase para elaborar postres o para añadir al yogur natural. Además, puedes endulzar el café con un bizcocho de frutas casero sin azúcar o unas galletas de avena y plátano como estas.

¿Tomas agua embotellada? Entonces consumes más microplásticos

Las personas que beben agua embotellada consumen un montante adicional de 9.000 microplásticos anuales, comparado con los 4.000 de los que consumen agua del grifo.

Así que, si en casa tomas agua embotellada porque la del grifo no te sabe bien, puedes utilizar un filtro de carbón activo binchotan (te explicamos cómo funciona en este post) y, para transportarla al trabajo o al gimnasio, usar una botella de acero inoxidable como esta.

 

Mariscos y pescado: portadores de plástico

Debido a la contaminación plástica en los océanos los animales como peces, moluscos o crustáceos ingieren plásticos y se ven afectados por tóxicos que afectan al siguiente eslabón de la cadena trófica: cetáceos, peces de mayor tamaño y tú.

Así que, si en casa comes pescado o mariscos, puedes dejar de consumirlos o reducir su ingesta al mínimo posible.

 

Cerveza: lúpulo, agua, malta, levadura y microplásticos

Amigas cerveceras, esta noticia duele pero nos vemos en la obligación de darla.

La cerveza, por muy sin alcohol o artesana que sea, también es una fuente importante de microplásticos. ¿La razón? La contaminación plástica del agua utilizada para su elaboración.

Ojo, que la cerveza no es la única bebida que utiliza agua en su composición y, aunque este estudio no los haya tenido en cuenta, todo tipo de refrescos y zumos envasados son sospechosos de albergar microplásticos.

El método para evitarlo es el mismo que el anterior: reducir su consumo.

 

Comida envasada, todavía por calcular

Además de los plásticos encontrados en alimentos, Kieran Cox, autor del estudio, relata: “Muchos de los alimentos estudiados son los que tomas crudos. No hemos profundizado en las capas y capas de envases plásticos. Pienso que es probable que estemos tomando más plástico del que creemos”.

Ante esto, lo mejor es optar por comprar a granel en recipientes seguros como bolsas de algodón o recipientes de acero inoxidable con tapa de silicona (un material no tóxico y neutro, como te contábamos en este post).

Además, puedes conservar y transportar tu comida en tarros de cristal o en las fiambreras de acero inoxidable de toda la vida.

 

Las microfibras sintéticas: te comes tu ropa

Si leíste nuestro post sobre las microfibras sintéticas ya conocerás el impacto que nuestra ropa puede tener en el medio ambiente.

Pero las consecuencias que acarrean estos microplásticos no solo afectan a la contaminación de los océanos sino también a tu alimentación.

De hecho, el estudio refleja que las microfibras provenientes de textiles como el nylon o el poliéster son el tipo de plástico más encontrado en los alimentos debido a que entra en la cadena trófica al desprenderse de la ropa en los lavados.

Pero no solo eso, cada día ingieres una enorme cantidad de partículas plásticas que se desprenden de tus prendas y textiles del hogar y que se encuentran en el aire, con el peligro de que también pueden contaminar tu comida.

¿Cómo evitarlo? Escogiendo ropa y textiles de materiales naturales, limpiando tu casa a menudo y no dejando tu comida al aire sin proteger (para esto último, prueba uno de nuestros envoltorios alimentarios de cera).

Como ves, ingieres plástico de muchas formas: comiendo pescado o alimentos envasados, tomando cerveza o refrescos, ¡o incluso respirando! Y es que, como dice el autor de la investigación: “es realmente difícil evitar los microplásticos”.

Por eso no queremos que te obsesiones sino que con este artículo encuentres una manera de que te afecten lo menos posible.

Esperamos que esta información te haya sido útil, ¿nos cuentas tus impresiones en comentarios?

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