Desde Sinplástico nos dedicamos a ofrecer alternativas y consejos para vivir una vida con residuo cero. Hoy, para reducir vuestro consumo de envases de plástico, os damos una receta para hacer yogures caseros sin yogurtera.

¿Qué es el yogur?

El yogur es un producto lácteo obtenido mediante la fermentación bacteriana de la leche. La fermentación de la lactosa (el azúcar de la leche) en ácido láctico es lo que da al yogur su textura y sabor tan distintivo.

El yogur requiere pasar por un proceso de fermentación a 43°C. para obtener el grado óptimo de acidez. No obstante, si la temperatura varía entre 40ºC y 50ºC no se altera demasiado ni su textura ni su acidez.
Una vez obtenido el yogur, debe enfriarse hasta los 5 grados para detener la fermentación.

Para hacer yogures caseros sin yogurtera, necesitamos una caja térmica, la mezcla del yogur y un calentador.

Preparación de la caja térmica.

Primero necesitamos una alternativa a este pequeño electrodoméstico. Una yogurtera no es nada más que un aparato eléctrico que nos mantiene esa mezcla a una temperatura constante durante un período de tiempo determinado.
Para ello, lo que tenemos que conseguir es un recipiente lo suficientemente aislado como para que nos mantenga una temperatura constante durante 8 horas:

  • Nuestra opción favorita para hacer yogur casero sin yogurtera es usar 2 cajas de cartón (una dentro de la otra) y entre ellas viejos jerseys, bufadas o retales de lana – uno de los mejores aislantes térmicos naturales- o algodón.

  • Otra opción es darle un segundo uso a tu nevera portátil, de esas que se llevan a la playa o de picnic.

  • Por último, también puedes reutilizar cajas de poliexpan de alguna pescadería o frutería (desgraciadamente todavía se usan), o cajas donde se trasladan medicamentos en las farmacias (suelen tener una capa intermedia de poliuretano).

Preparación del yogur casero

Una vez lista nuestra yogurtera casera, solo tenemos que preparar la mezcla. Para ello necesitamos :

  • Un yogur (125-150 ml.) por litro de leche. fabricaremos 7/8 yogures caseros por litro de leche.

  • Te recomendamos que tanto el yogur como la leche sean productos ecológicos.

  • Ponemos la mezcla en una cazuela y la vamos calentando poco a poco (la paciencia es una virtud indispensable en este proceso), mientras la mezclamos con unas varillas de batir, un tenedor o una cuchara.

  • Lo calentamos hasta conseguir los 43ºC requeridos. Para saber cuándo está lista la mezcla podemos usar un termómetro de cocina, o meter un dedo en la mezcla. Cuando nos queme la mezcla después de tener el dedo 10 segundos dentro, la mezcla está lista.

  • Una vez lista la mezcla, bajamos el fuego al mínimo para mantener la temperatura mientras vamos rellenando los tarros. A nosotras nos gustan mucho los tarros Weck porque también tienen tapa de vidrio .

El calentador

Para mantener esta mezcla a esa temperatura idónea de 43ºC durante 8 horas necesitamos una ayuda extra. Para ello:

  • Hervimos agua -mientras hacemos la mezcla para que el proceso no se detenga- y lo guardamos en un tarro, bote o botella de vidrio (según el tamaño de la caja térmica).

  • Nosotras, que hacemos 3 litros de yogur a la vez, usamos 2 tarros de 330 ml. que ponemos equidistantes en las esquinas de la caja.

…y Vualá!!!

  • Metemos la mezcla en tarros de vidrio cerrados (que no estén fríos para no perder el calor de la mezcla).

  • Colocamos todo, los tarros con la mezcla y el/los calentadores, en la caja.

  • Cerramos bien la caja, para no perder el calor, y ¡listo!… dejamos tranquilas a las bacterias para que hagan su trabajo durante 8 horas. Hemos hecho pruebas con menos y más horas y 8 horas es el tiempo ideal.

Trucos del almendruco para un yogur casero en su punto

  • Cualquier leche (de vaca, oveja, cabra…) es válida pero no olvidemos que las bacterias comen el azúcar de la leche. Por ello, se puede hacer yogur con leche desnatada, pero suele quedar más líquido.

  • La mezcla debe estar unas 8 horas en la caja yogurtera. Por eso, lo ideal es hacerlos por la noche y recogerlos por la mañana. Un buen truco es ponernos una alarma que nos recuerde sacar la mezcla de la caja. Cuanto más tiempo esté la mezcla en la caja más consistencia -hasta que se agote el azucar de la leche- pero también más acidez.

  • Después de rellenar los tarros de yogur, se pueden templar dejándolos unos segundo en un recipiente que tengamos con agua templada.

  • ¡Y recuerda! Necesitarás reservar un yogur “madre” para la próxima vez 🙂 No te los comas todos.