En España, una familia de 4 personas genera más de 2 toneladas de residuos al año. Y de éstos sólo se reciclan un 14%, lo que da idea del impacto que tiene tanto en el medio ambiente, como en la salud o a nivel económico. Por ello, la afirmación de que el mejor residuo es el que no se produce es, hoy más que nunca, una necesidad de nuestra sociedad.

Pero, ¿es posible una vida sin residuos?

waste of 2014La respuesta a esta pregunta nos la ofrece la familia Johnson, pionera en llevar una vida sin residuos.

En el 2007, a raíz de un repentino cambio en su situación económica, Bea Johnson, la madre de la familia, decidió llevar una vida más sencilla y sin residuos. Desde entonces, la familia Johnson ha ido reduciendo la basura en su vida cotidiana, y hoy día, los residuos que producen al año apenas sí llenan un bote de 1 litro.

 

Rechazar, Reducir, Reutilizar, Compostar y Reciclar.

Para conseguir este logro, han seguido estos cinco pasos: Rechazar, Reducir, Reutilizar, Compostar y Reciclar. Y Bea insiste en que el reciclaje debe ser nuestro último recurso. Así, los principales ejes en los que basan su vida sin residuos son:

  • La mayor parte de los residuos que generamos son envases. La compra de los Johnson se hace a granel. Bea lleva sus propios envases al supermercado, allí los rellena con la compra, y así, al llegar a casa, puede guardar los alimentos directamente en la despensa o en el frigorífico.

  • Al comprar la ropa, se dirigen a tiendas de segunda mano, alargando así la vida de prendas que todavía pueden ser utilizadas.

  • Bea también se ha convertido en una experta a la hora de recuperar objetos y reutilizarlos. Con unos vaqueros que se le han quedado cortos fabrica unos shorts y con la pernera sobrante unas bolsas. O reutiliza sábanas usadas para hacer bolsas de tela para llevar a la compra.

  • Y, por último, Bea remarca la importancia de no acumular, no comprar y no traer a casa objetos inútiles e innecesarios. Aceptar, por ejemplo, un bolígrafo en una conferencia cuando ya llevamos uno, explica, genera una demanda innecesaria.

Vida sin residuos y calidad de vida.

Aunque este modo de vida nos pueda parecer complicado y, quizás, difícil de asumir, para los Johnson estos cambios se han convertido en actos cotidianos que han tenido un impacto muy beneficioso en su calidad de vida:

  • Es muy positivo a nivel económico. Nos explica que gracias a este modo de vida, los gastos de la familia se han reducido hasta en un 40%.

  • También es muy positivo en términos de libertad, ya que, simplifica mucho la vida. Por ejemplo, el tener menos ropa facilita elegir qué nos ponemos. Como dice Bea, “siempre acabamos poniéndonos lo mismo”.

  • También les ha permitido resistirse al consumismo, a estas necesidades que las empresas y marcas nos crean de manera artificial. Viven, así, una vida más acorde a sus valores y necesidades reales.

  • Además, han mejorado su alimentación y su salud. Al guardar los alimentos en envases de vidrio, indica, éstos mantienen todo su sabor y propiedades ya que los de plástico contaminan la comida.

  • Finalmente, Bea insiste en que al cambiar sus hábitos de consumo el ir de compras no se convierte en una meta, lo que les da más tiempo (y dinero) para realizar actividades más enriquecedoras. La felicidad y los momentos con nuestros seres queridos no se compran, concluye.

Si queréis saber más sobre los avances de Bea y su familia, podeis seguir su blog Zero Waste Home o leer su libro.

Libro Zero Waste Home