El estropajo es uno de esos objetos cotidianos que, últimamente, está siempre fabricado con plástico. Este tipo de estropajos plantean 3 grandes problemas a nivel medioambiental: Primero, que vienen sobre-envasados en plástico; segundo, que no son reciclables y a la hora de cambiarlos, se convierten en un residuo que acabará ya en una incineradora, ya en un vertedero; y por último, porque a lo largo de su uso, van desprendiendo micropartículas plásticas que al no poder ser filtradas en las plantas de tratamiento de aguas residuales, acaban directamente en los mares. Además, estas partículas, al ser porosas, absorben tóxicos que acaban contaminando los océanos o como alimento venenoso de peces y animales marinos que lo confunden con comida.

Pero por suerte, no es un objeto irreemplazable y aquí os presentamos 3 alternativas ecológicas a los estropajos de plástico.

1 – Estropajos vegetales 100% biodegradables

Estos estropajos están fabricados con luffa. La luffa es un vegetal de la familia del pepino o calabacín. Los etropajos de luffa son muy eficientes como esponja y muy respetuosos con las superficies. Además, tiene gran valor medioambiental al ser un producto biodegradable y renovable. A la hora de cambiarlo lo podemos tirar directamente al compost.

Nuestro consejo: Como la luffa es un vegetal, es importante entre uso y uso, dejarlo secar bien al aire y no meterlo húmedo en un tarro cerrado para que no le salga moho, ni se desgaste demasiado rápido. También, de vez en cuando, se puede poner unos segundos en el microondas o en agua hirviendo para quitarle las bacterias.

2 – Cepillos de madera para la vajilla

Para complementar el estropajo de luffa, en particular para las superficies más sucias, son ideales los cepillos de vajilla de madera. Existen varios tipos con formas y durezas distintas para cada uso (platos, vasos, cazuelas…). Están fabricados con materiales ecológicos y naturales, e incluso, en algunos modelos, puedes sustituir el cabezal y reutilizar el mango.

Nuestro consejo: Al ser de madera, es muy importante que se sequen bien entre usos. Lo ideal es colgarlos o guardarlos con las cerdas boca abajo encima de una rejilla metálica y en un lugar aireado. Asimismo, como el estropajo de luffa, se puede hervir de vez en cuando para eliminar las bacterias.

3 – Los estropajos de cobre

Por último, para superficies muy sucias y con suciedad incrustada, uno de los productos que nos gusta mucho es el estropajo de cobre. Es muy respetuoso con las superfices (siempre que lo usemos sin ejercer demasiada fuerza) y quita todas las manchas incrustadas de las cazuelas, fuentes y sartenes. Además, el cobre es un material higiénico porque tiene propiedades bactericidas.

Nuestro consejo: Para limpiar el estropajo de cobre se puede poner a la lavadora.