Si llevas un tiempo con nosotras, te habrás dado cuenta de que siempre hablamos en femenino. Quizá por eso puedes pensar que nuestro equipo está formado solo por mujeres. Nada más lejos de la realidad.

De hecho nuestras fundadoras son Javier y Marion (puedes leer su historia aquí) y el resto del equipo lo forman personas de ambos sexos.

Entonces, te preguntarás, ¿por qué habláis en femenino?

NUESTRA HISTORIA HABLANDO EN FEMENINO

Desde que comenzamos con esta cooperativa, cuando el número de hombres superaba al de mujeres, siempre hemos utilizado el femenino. Realmente no ha sido algo impuesto sino una forma de hablar que surgía de manera natural en nuestras reuniones.

Con nuestras familias y en nuestro entorno procurábamos hablar en femenino cuando nuestras palabras incluían a más de una persona, incluso lo hacíamos con nuestros hijos varones ¿Por qué no íbamos a hacerlo en nuestra empresa?

Desde entonces, cualquiera que empieza a formar parte de nuestro equipo, sea hombre o mujer, lo sabe desde el primer momento. Nosotras somos Sinplástico y hablamos en femenino genérico.

EL LENGUAJE: UNA HERRAMIENTA PARA COMBATIR LA DESIGUALDAD

Las palabras son una herramienta poderosa de cambio. Si Martin Luther King no hubiera repetido “I have a dream” (Tengo un sueño) en su discurso del 63, los miles de americanas y americanos que le escuchaban no hubieran podido imaginarse un futuro en el que la segregación racial dejara de existir.

Las palabras moldean el futuro. Y utilizando el masculino genérico estamos invisibilizando a la mitad de la población y dejando de reflejar nuestra realidad social.

ECONOMÍA DEL LENGUAJE CONTRA EVOLUCIÓN SOCIAL

El argumento principal en contra del lenguaje inclusivo es el de la economía del lenguaje. Esto es, la tendencia natural a minimizar el esfuerzo del hablante, simplificando o acortando la forma de transmitir una información.

Acogiéndose a este principio, la Real Academia Española rechaza la utilización de cualquier construcción lingüística que no sea el masculino genérico. Por ejemplo, para hablar de un grupo mixto, lo único que se acepta es “nosotros”, no “nosotras y nosotros” y, por supuesto, ni hablar de “nosotras”.

Pero la realidad es que el lenguaje cambia, y la única tarea de organizaciones como la RAE es ser testigo de ello y notificarlo. Así que si esta institución ha aceptado papichulo, almóndiga o amigovio por su amplio uso pero no reconoce el femenino genérico, la única manera de que lo haga será empezar a utilizarlo en nuestro día a día.

Como explica la catedrática de lingüística Maria Luisa Calero en este artículo de Verne, usar el femenino genérico forma parte de los “recursos que los hablantes utilizan para reflejar una realidad que ha cambiado”.

Y es ahí donde entramos nosotras. Y tú también. Si quieres.

LA VIDA SIN PLÁSTICO Y EL FEMINISMO: DOS LUCHAS PARA UN FUTURO MEJOR

Una cosa está clara. Necesitamos evolucionar hacia la igualdad de la misma manera que estamos progresando en la lucha contra el plástico. Solo una prueba de que las conciencias cambian, y con ellas, nuestros hábitos.

Esa es la razón por la que, desde aquí, queremos aportar nuestro granito de arena para normalizar el uso del femenino genérico. De la misma manera que llevamos años trabajando para concienciar sobre los peligros del plástico.

Porque como Luther King, tenemos un sueño: que el día de mañana, el lenguaje sexista solo sea un recuerdo del pasado.

Estamos deseando saber tu opinión.

¿Tú qué opinas del lenguaje inclusivo?

¿también hablas en femenino genérico?

¿o es algo en lo que no te habías parado a pensar?

Ilustracion femenino generico