Seguro que has leído artículos acerca de la contaminación de los plásticos en los océanos o su efecto en la fauna. Puede que incluso te hayas encontrado con algún post sobre las consecuencias del plástico en la salud infantil o su relación con el cáncer.

Pero seguramente todavía no sepas que el plástico lleva años siendo uno de los peores enemigos de la salud de las mujeres.

Y es que, como en otras cuestiones relativas al género, esta verdad todavía está oculta para la mayoría de nosotras.

POR QUÉ EL PLÁSTICO AFECTA MÁS A LAS MUJERES

Como puedes leer en nuestra entrevista al médico, investigador y autor de “Libérate de Tóxicos”, Nicolás Olea, el plástico no es solo perjudicial para el medio ambiente sino que es fatal para la salud humana.

Esto es así porque algunos de sus componentes son disruptores endocrinos, sustancias que alteran el sistema hormonal y provocan enfermedades como el cáncer, el hipotiroidismo o la sensibilidad química múltiple.

Pero, ¿esto afecta a todas las personas por igual?

La respuesta es no.

Como explicaba el Dr. Olea:

  1. En general, las mujeres tenemos más tejido adiposo (tejido graso) que los hombres, lo que es relevante porque ahí  es donde se almacenan estos tóxicos provenientes del plástico.
  2. Además, nuestras características particulares de ciclicidad, menopausia y menarquía hacen que seamos blanco de las hormonas en mayor medida que los hombres. Por eso, la exposición química a componentes plásticos nos afecta más.
  3. Pero no solo eso, porque la realidad es que nos exponemos más veces que los hombres al entrar en contacto con ese tipo de componentes plásticos más a menudo.

De hecho, al responder a nuestra pregunta acerca de si las mujeres somos especialmente vulnerables a esta problemática, el propio Olea reconocía:

“Sí. Cuando hemos analizado todos los datos recogidos hasta el momento en los disruptores endocrinos, parece que la gran perdedora de esta historia es de nuevo la mujer. No solo por sexo, por tu condición de mujer XX, sino por género. Es decir, por los trabajos o atribuciones que te ha dado la sociedad”.

“La gran perdedora de esta historia es de nuevo la mujer. No solo por sexo, por tu condición de mujer XX, sino por género. Es decir, por los trabajos o atribuciones que te ha dado la sociedad”.

LOS PELIGROS DEL PLÁSTICO PARA LAS MUJERES

¿Y cuáles son esos trabajos y atribuciones de los que habla el doctor Olea?

Pues en esencia tres: los trabajos del hogar y de cuidados que recaen sobre la mujer en todas las sociedades del planeta, las atribuciones sociales relativas al género que implican que la mujer debe mantenerse bella consumiendo todos los productos de cuidado personal necesarios, y la idea social de que la mujer debe estar “limpia” durante su menstruación.

  • Los trabajos del hogar y de cuidados:

A nivel mundial, el 75% del trabajo no remunerado recae en las mujeres, quienes dedican entre tres y seis horas al día a ser cuidadoras o trabajar en el hogar, mientras que los hombres solo dedican entre 30 minutos y dos horas, según el libro “La Mujer Invisible”, de la periodista, activista y escritora Caroline Criado Pérez.

Y esto no solo supone una tremenda desigualdad social. Sino que también afecta a la salud de las mujeres.

La mayoría de trabajos no remunerados de los que se ocupa la mujer implican estar en contacto con agentes químicos provenientes del plástico presentes en detergentes, limpiadores, geles o jabones.

De modo que no es extraño que la mujer sufra más las consecuencias de esta exposición que el hombre. Pero no es el único aspecto en el que nosotras estamos más expuestas a los efectos nocivos del plástico.

  • La “belleza” y el cuidado personal:

Según el Enviromental Working Group (EWP), las mujeres estadounidenses utilizan una media de 12 productos cosméticos al día (15 en el caso de las mujeres europeas, acorde con “Libérate de tóxicos”) y están expuestas a 168 sustancias químicas, mientras que los hombres solo se exponen a la mitad.

Estas sustancias químicas provenientes del envase plástico o del propio producto, como el BPA o los ftalatos, afectan a la salud de las mujeres. Y lo grave es que todavía no se sabe de qué manera, ya que los efectos sobre la salud de compuestos químicos sintéticos se estudian de manera separada y no conjunta.

Es decir, lo que la industria química estudia es si la cantidad de dentífrico, base de maquillaje o crema hidratante que utilizas al día es perjudicial, pero no el efecto combinado de todos estos productos en tu cuerpo. Lo que se llama “efecto cóctel”.

Por lo tanto, las mujeres se exponen a efectos inciertos sobre su salud utilizando sus cosméticos diarios.

Y esto es aún más importante para las mujeres que trabajan toda su jornada en contacto con estos compuestos: esteticistas, peluqueras, maquilladoras, manicuristas, etc.

Como explica Criado Pérez, refiriéndose a los salones de uñas canadienses: “No hay requisitos de ventilación ni de formación. No hay legislación que regule el uso de guantes y máscaras”.

Y a esto se le suma que la mayoría de personal de los centros de estética son, como podrás adivinar, mujeres.

  • La menstruación:

La mitad de la población mundial menstrúa cada mes durante su vida fértil. Y este es un negocio que no ha escapado a la cultura del plástico.

Cada mujer puede llegar a utilizar entre 10.000 y 20.000 tampones y compresas desechables a lo largo de su vida. Lo que supone no solo un problema ambiental, sino de salud.

Al contrario que la copa menstrual o las compresas de tela, los tampones y compresas de usar y tirar están fabricados a partir de celulosa, plásticos y fibras sintéticas, como te contábamos en este post. Estos materiales entran en contacto con la piel e incluso llegan a adherirse a las paredes de la vagina (es el caso del rayón de los tampones) suponiendo un grave peligro para la salud.

ESTO ES TODO LO QUE PUEDES HACER PARA PROTEGERTE DE LOS PLÁSTICOS

Así que ya lo ves, si tienes en cuenta el enfoque de género en el problema del uso indiscriminado del plástico, los datos son claros: el plástico es aún más peligroso para las mujeres.

Pero tú puedes hacer algo para evitarlo:

  1. Habla de ello: no te quedes esta información solo para ti. Comparte este artículo con tus amigas, tu madre, tus hermanas, tus hijas o tus nietas.
  2. Exige igualdad y medidas políticas para que las tareas de cuidados y del hogar sean por fin equitativas. Busca tu manifestación más cercana este ocho de marzo y haz oír tu voz.
  3. Evita la exposición a plásticos en tu hogar: utilizando productos de higiene sin sustancias químicas sintéticas y residuo cero, como desodorantes, jabones o champús sólidos, y limpiando tu casa con productos naturales como el jabón de Marsella, el bicarbonato y el percarbonato sódico.
  4. Reduce los tóxicos en tu cosmética: pasándote al cuidado de la piel ecológico y sin envases plásticos.
  5. Apuesta por una menstruación sostenible: haciéndote con compresas y salvaslips de tela reutilizables y una copa menstrual.

 

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Esperamos que este artículo te haya ayudado a entender que, aunque todas las personas sufrimos la contaminación plástica, no todas sufrimos por igual sus consecuencias.

Quizá sea hora de cambiarlo.

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