Hasta no hace demasiados años, a la hora de comprar algo se buscaba la calidad y la excelencia; especialmente cuando era para tu casa. Regía la filosofía del “para toda la vida”. Eran objetos duraderos, que se podían reparar, fabricados cerca de casa, hechos de materiales nobles, etc. Las botellas, por ejemplo, se retornaban, se lavaban y se volvían a rellenar. No había que destruirlas y fabricarlas de nuevo para volver a darles el mismo uso.

Hoy en día, nos imponen la (in)cultura de la novedad, la ganga, la rebaja, lo cómodo, lo rápido. Se nos crea una insatisfacción constante que nos mueve a querer siempre tener lo último y no lo mejor.

Uno de los ejemplos más claros es el uso indiscriminado de las bolsas de plástico. Hasta hace relativamente poco ir a la compra con la cesta o la bolsa del pan que teníamos detrás de la puerta era un gesto cotidiano. Llegaron las grandes superficies y empezaron a regalar las bolsas de plástico. Decían que para nuestra comodidad, con la excusa de que las otras se nos podían olvidar en casa.

Acostumbradas a esta forma de comprar en las grandes superficies, surge el problema ecológico que conlleva. En respuesta a este problema deciden cobrar por las bolsas, presentándolo como un cambio sostenible. De esta manera, nos conformamos pensando que así hacemos algo por el planeta. Un pequeño paso quizás, pero no dejan de ser de plástico.

El plástico contamina el planeta y nos contamina a las personas. Los componentes del plástico (muchas veces desconocidos) al estar en contacto con los alimentos que tomamos directa o indirectamente, perjudican nuestra salud.

Pero nosotras no queremos limitarnos a criticar y denunciar la (in)cultura consumista del usar y tirar. Empezamos con ánimo de ser una Web optimista y constructiva. Queremos ofrecer alternativas y nuestra solución es bien sencilla. Para, reflexiona, da pequeños nuevos pasos.

Desde sinplastico.es queremos ofreceros este blog como instrumento para informar y ayudar a convertir nuestros hábitos de compra en actos responsables.