Llevas un rato en la cola cuando te toca avanzar hacia la caja. Empiezas a buscar en tu bolso o mochila y solo entonces te das cuenta. Otro día más se te ha olvidado tu bolsa reutilizable. Seguro que a esto es a lo que se referían Alaska y los Pegamoides cuando cantaban aquello de horror en el hipermercado.

En eso estás pensando cuando la persona que está en la caja te pregunta sonriendo si deseas bolsas. Y tú, que llevas tiempo viviendo sin plástico, miras alrededor, agarras una de papel y sonríes con alivio. Otro día más sin plástico en el horizonte.

Pero, ¿te has preguntado alguna vez si es mejor para el planeta escoger la bolsa de papel? ¿sabes si en esto el plástico gana la batalla?

EL IMPACTO DE LAS BOLSAS DE PLÁSTICO FRENTE LAS DE PAPEL

Los estudios científicos realizados que comparan el plástico con el papel, arrojan una misma conclusión: las bolsas de plástico son menos perjudiciales para el medioambiente que las de papel.

Pero, ¿cómo puede ser eso?, te preguntarás. ¿No es el papel biodegradable y procede de materiales renovables? ¿Y qué pasa con el plástico? ¡Pero si estamos hablando de un derivado del petróleo!

EL PLÁSTICO GANA EN PRODUCCIÓN, DISTRIBUCIÓN Y vIDA ÚTIL

Pues mira, la explicación es esta. Aunque el papel es biodegradable y procede de materias primas renovables, su proceso de producción y distribución es más perjudicial para el medioambiente que el del plástico.

Para que te hagas una idea, en su producción, una bolsa de papel consume tres veces más agua que una de plástico, emite dos veces más gases de efecto invernadero y contribuye 13 veces más a la eutrofización de las aguas (la aparición de algas que disminuyen el oxígeno en el agua, para que nos entendamos).

Además, una bolsa de papel pesa y ocupa más que una de plástico, con lo que la huella carbónica relativa a su transporte es mayor. Así como su acumulacón en vertederos en caso de no ser reciclada al final de su vida útil.

Otro argumento que inclina la balanza es el ciclo de vida de las bolsas de uno y otro material, ya que el plástico es más resistente que el papel, por lo que puede aguantar varios usos.

ENTONCES, ¿ES EL PLÁSTICO MEJOR QUE EL PAPEL?

A estas alturas del post pensarás que nos hemos vuelto locas y que vamos a cambiar el nombre de Sinplástico a Conplásticoporfavor. Nada más lejos de la realidad.

Para empezar, sí. Es cierto que la vida útil de una bolsa de plástico es más largo que el de una de papel. En teoría. Porque en la práctica, lo más habitual es que estas bolsas no pasen de dos usos. De la compra a casa y del cubo de basura al contenedor.

Pero aún más importante. Lo que estos estudios no tienen en cuenta es el riesgo potencial de los tóxicos presentes en el plástico. Unos tóxicos que acaban expulsándose a la naturaleza, que jamás van a desaparecer y de los que todavía desconocemos sus efectos en los ecosistemas y la salud pública de aquí a unos años.

Por eso, para tener una visión completa de la problemática, la clave está en entender qué pasa después de que utilicemos ambas bolsas.

LA CLAVE: LO QUE PASA DESPUÉS

Básicamente nos encontramos ante cuatro escenarios:

1. El reciclaje

Las bolsas de papel son reciclables hasta 6 veces. No pasa lo mismo con el plástico. Como explican Patri y Fer en su blog Vivir Sin Plástico (por cierto, acaban de sacar un libro esencial para ayudarte a vivir sin este material), ni todos los plásticos se pueden reciclar, ni es posible obtener una botella de plástico nueva de otra usada. Siempre hay que añadir nueva materia prima a la composición.

2. El vertedero

Si el papel acaba en un vertedero, se acaba descomponiendo. Sin embargo, en ese lugar privado de oxígeno, el papel libera metano, un gas de efecto invernadero 25 veces más dañino que el dióxido de carbono que produce la misma descomposición en la naturaleza. En cuanto al plástico, no se degrada jamás, dividiéndose en microplásticos y contaminando la tierra en la que se encuentra para siempre.

3. La incineración

Tanto la incineración de papel como la de plástico emitiren CO2 y óxido nitroso, entre otras sustancias tóxicas.

4. La naturaleza

Aunque el papel no acabe en el contenedor de reciclaje adecuado, al estar compuesto de celulosa, es biodegradable en condiciones naturales y desaparece en unos años. Por otro lado, al no degradarse, la bolsa de plástico puede acabar de alguna de estas maneras (o de todas): vagando por la naturaleza enredándose en animales o plantas, rompiéndose en pedazos hasta convertirse en microplásticos, o convirtiéndose en el desayuno de cualquier animal. En todas estas situaciones, el plástico expulsa químicos tóxicos que contaminan nuestra tierra, nuestras aguas y nuestros alimentos para siempre.

¿Y QUÉ PASA CON LAS ALTERNATIVAS REUTILIZABLES?

Bolsa de algodon reutilizable

Según este estudio, para que una bolsa de algodón reutilizable tuviera el mismo impacto ambiental que una de plástico de un solo uso tendríamos que utilizarla 131 veces. Eso son algo más de cuatro meses de compras diarias. No parece mucho, ¿verdad?

Sin embargo, este cálculo se basa en bolsas de algodón cultivado con grandes cantidades de pesticidas, por lo que el número de usos necesarios para igualar el impacto de una y otra bolsa se reduciría si hablamos de bolsas de algodón orgánico como estas. Además, en el caso de nuestras bolsas, su fabricación local evita las emisiones derivadas del transporte de mercancías.

Otro argumento a favor de las bolsas reutilizables de algodón orgánico es su ciclo de vida, puesto que su resistencia las hace más duraderas aún que las bolsas de plástico. Y, si se rompen, pueden arreglarse o reutilizarse para otros usos, como trapos de limpieza.

Finalmente, a diferencia de otras bolsas reutilizables como las de poliéster, el algodón orgánico no contienen plásticos en su composición, por lo que no liberan microfibras sintéticas al medioambiente.

CONCLUSIÓN, NI PAPEL NI PLÁSTICO: REUTILIZACIÓN

Ante la duda entre papel o plástico, ya lo sabes. La opción más sostenible es la reutilización para alargar el ciclo de vida de tu bolsa. Sea del material que sea.

Por otro lado, si te has quedado sin bolsas y necesitas comprar unas nuevas, no lo dudes. Escoge bolsas de algodón orgánico.

Y lo más importante, no te olvides de llevarlas siempre encima si no quieres volver a sudar la gota gorda frente a la caja del supermercado. ¡No digas que no te avisamos!