Este Julio sin plástico hemos decidido contarte toda la verdad.

Por eso, durante este mes publicaremos artículos sobre asuntos espinosos o complicados relacionados con el plástico y los residuos para ayudarte no solo a ser una consumidora responsable, sino una ciudadana informada.

Y empezamos esta serie con una noticia que ha quedado soterrada en plena crisis del coronavirus: la nueva ley de residuos para impulsar una economía circular, mejorar la gestión de residuos en España y luchar contra la contaminación.

Así que aquí van 10 preguntas y respuestas sobre la nueva ley de residuos.

 

TODA LA VERDAD SOBRE LA NUEVA LEY DE RESIDUOS

¿Pero, un momento, ya tenemos una ley de residuos?

Todavía no. Lo que tenemos es un anteproyecto de ley de residuos y suelos contaminados. Para que se convierta en ley tendrá que iniciar el trámite de información pública, así como los restantes trámites y consultas preceptivas.

¿Qué regulará la ley?

La ley impondrá limitaciones a los plásticos de un solo uso y restricciones a su introducción en el mercado, así como obligaciones de información al consumidor. Además de esto, se establece el conocido como “impuesto al plástico”.

Pero, ¿de qué limitaciones a los plásticos de un solo uso estamos hablando?

Si la ley sale adelante, a partir del 3 de julio de 2021 se prohibirían los bastoncillos de algodón, cubiertos y platos de plástico, pajitas y removedores, palitos para sujetar globos, plásticos oxodegradables y recipientes y vasos de poliestireno expandido, incluidos tapas y tapones. Además, también se prohíben los detergentes o productos de limpieza que contengan microplásticos añadidos intencionadamente.

El resto de plásticos de un solo uso como las botellas de PET, las de polietileno de alta densidad (las de detergente), los tapones de polipropileno o el resto de envases de alimentos cubiertos con polietileno de baja densidad (el que se usa para el film transparente o las bolsas de plástico) podrán seguir utilizándose.

Pero entonces, ¿cómo vamos a evitar todos esos plásticos de un solo uso que no se han prohibido?

La ley propone reducir el uso de plástico en productos como vasos para bebidas (incluidos tapas y tapones) y recipientes para alimentos destinados al consumo inmediato, in situ o para llevar.

El objetivo de la ley es conseguir una reducción del 50% en su comercialización para 2026 con respecto a 2022, y en 2030 esa reducción debe alcanzar el 70%. Pero no está claro cómo lo van a conseguir porque en la nota del gobierno se explica que “todos los agentes implicados en la comercialización fomentarán el uso de alternativas reutilizables o de otro material no plástico”.

¿Cómo lo fomentarán? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que a partir del 1 de enero de 2023 quedará prohibida la distribución gratuita de este tipo de plásticos y los comercios y restaurantes tendrán que cobrar por ellos.

Vale, eso en cuanto a envases de alimentos, ¿y las botellas de detergente de las que me hablabais antes?

Aquí es donde entra en juego el “impuesto al plástico”. Para ese tipo de plásticos, una de las medidas estrellas de la ley es el establecimiento de un impuesto a los envases no reutilizables. Un impuesto de carácter indirecto (es decir, que se grava sobre el producto, como el IVA) y que recaerá sobre la fabricación, importación o adquisición intracomunitaria de envases de plástico no reutilizables que se vayan a utilizar en el mercado español, lo que se supone que actuará como freno ante este material.

Así que un impuesto… ¿Y de cuánto dinero estamos hablando?

.El tipo impositivo será de 0,45 euros por kilo de envase y el gobierno estima, comparando la cantidad de envases de plástico que España puso en el mercado en 2017, una recaudación de alrededor de 724 millones de euros. Para que te hagas una idea, sería algo más de los 700 millones de euros que el gobierno aprobó para las ayudas al alquiler.

Esto supondrá una mejora en el atraso histórico de España en fiscalidad verde respecto a sus homólogos europeos ya los ingresos derivados de la fiscalidad verde supusieron apenas el 1,83% del PIB, frente a una media de la UE del 2,40% en 2017.

Sin embargo, las asociaciones ecologistas temen que ese impuesto acabe repercutiendo en los consumidores y que, al final, las industrias plásticas sigan produciendo al mismo ritmo.

Además de todo esto, ¿la ley propone algo más para dejar de generar residuos?

Sí. La ley obliga a establecimientos de hostelería a ofrecer siempre agua no envasada de manera gratuita siempre que sea apta para el consumo humano. Además, las industrias electrónicas, textiles o jugueteras estarán obligadas a dejar de destruir sus excedentes.

¿Y sobre el reciclaje?

La ley prevé mejorar el sistema de reutilización y reciclado de residuos municipales implementando una recogida separada de biorresiduos textiles, aceites y residuos domésticos peligrosos, así como la recogida separada de botellas de plástico. El calendario de puesta en marcha para recoger algunos de estos residuos empezará el 31 de diciembre de 2021 pero, en otros casos, no acabará de implementarse hasta 2025.

¿Es suficiente con este anteproyecto de ley?

Muchas organizaciones ecologistas como GreenPeace agradecen que se den pasos adelante pero creen que la ley es una oportunidad perdida debido a:

  • La no obligatoriedad de cumplir con los objetivos de reducción de plásticos entre los países miembros de la UE.
  • La no obligatoriedad de establecer un sistema de retorno de envases.
  • La pequeña tasa económica para plásticos desechables que no desincentiva el vertido o la incineración de residuos.
  • La timidez con la que la ley trata la obsolescencia programada.
  • O los plazos que tardarán algunas medidas en entrar en vigor.

Y proponen medidas tales como:

  • Facilitar el derecho y el acceso a consumir sin llevarnos a casa productos que necesitan envases (embalajes, cápsulas, etc.), con el objetivo de que el consumidor pueda comprar sin generar residuos en supermercados y grandes superficies.
  • Asegurar una oferta amplia de productos y elementos reutilizables y libre de tóxicos.
  • Ofrecer la seguridad de poder comprar productos que duren en el tiempo y que se puedan reparar fácilmente, así como prohibir productos que no sean reutilizables, reciclables o reparables y la obsolescencia programada.
  • Habilitar de manera inmediata un Sistema de Depósito que permita a la ciudadanía devolver los envases de bebida al comercio.
  • Implantar la recogida separada de la materia orgánica de manera inminente asociándose a un programa educativo paralelo y favorecer para esta recogida sistemas como el ‘Puerta a Puerta’ o el ‘quinto contenedor cerrado’.

Para ahondar más en estas razones, te recomendamos leer estos argumentos en profundidad en este post de Greenpeace.

¿Qué puedo hacer yo para evitar los residuos?

Lo mejor que puedes hacer para evitar los residuos es reducirlos en tu propio hogar y apoyar a las organizaciones ecologistas que, con su trabajo, provocan cambios efectivos en la legislación.

Esperamos que este artículo te haya servido para entender la nueva ley de residuos. Si quieres más información, puedes leer la nota de prensa del gobierno aquí.

Y, si quieres saber toda la verdad sobre el plástico, presta atención al resto de posts de este mes porque no nos guardamos nada…

 

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